El éxito de la introducción del acero en joyería ha traído consigo, como era de esperar, la disminución en la venta de joyas realizadas en otros metales que antiguamente ocupaban ese espacio. Quizá el metal que mas ha sufrido con la introducción del acero quirúrgico haya sido la plata debido a su relativo parecido entre ambos metales desde una óptica simple y a que, siendo un metal noble siempre ha sido considerado un metal precioso “de segunda categoría” lo que se refleja en su bajo precio en comparación con otros metales como el oro o el platino con los que ha convivido desde siempre. De esta manera, los países sudamericanos, habitualmente los productores de plata de la mejor calidad, han visto mermadas sus ventas y se han visto obligados a diversificar su oferta de joyería para minimizar las pérdidas que ha traído consigo para ellos esta nueva moda que parece que ha llegado para quedarse. Por ejemplo, en el mercado de joyas de acero quirúrgico en Chile a tenido un gran crecimiento e y eso teniendo en cuenta que ni siquiera es uno de los principales países productores o exportadores de acero. Lo mismo le ha ocurrido a Argentina y a otros países que habitualmente conseguían del mercado de la plata una parte importante de su producto interior bruto.
El relativo bajo precio del acero es un factor fundamental que hace posible el hecho de que un país no productor de este metal sea capaz de convertirse en un país de referencia en la venta al por mayor de joyería elaborada con acero quirúrgico como es el caso de Chile o Argentina. Pero esa misma ventaja se convierte en un arma de doble filo al facilitar a cualquier país la posibilidad de fabricar este tipo de artículos ya que genera una brutal competencia entre los muchos productores de la que casi únicamente salen ganando los importadores de joyería y los subsecuentes distribuidores que son capaces de conseguir precios más bajos de lo que sería habitual en sus transacciones al por mayor si el acero no fuese tan asequible. Ni siempre el cliente final es uno de los beneficiados en esta dura competencia que resulta en precios a la baja en el origen, ya que el lucro suele ser repartido entre la cadena de distribuidores, que no es corta. Por eso para el cliente final a veces es más fácil conseguir precios bajos al otro lado del mundo comprando por internet que si se dirige a la joyería que hay debajo de su casa, ya que hoy en día muchas veces esta larga cadena de distribución se rompe un poco más arriba y los propios importadores de joyas o mayoristas venden su propio producto gracias a las nuevas tecnologías. Habitualmente crean páginas en internet donde venden sus artículos en lotes grandes, como por ejemplo prendas por mayor, a otros clientes que a su vez también operan en la red o distribuyen a tiendas o incluso puede darse el caso de que creen directamente tiendas online para el gran público, aunque esto sea menos habitual.
Sea como sea, importar joyas de acero quirúrgico hoy en día es un buen negocio si se tiene el capital, los medios y los contactos necesarios para realizar una buena inversión, y por buena no nos referimos sólo a que arroje buenos resultados económicos, sino a que la inversión monetaria inicial tiene que ser bastante importante, cosa que no está al alcance de cualquiera. Pero el resultado está ahí, hay infinidad de artículos y un mercado enorme donde distribuirlos en el que, al contrario que la bisutería barata realizada con materias primas endebles y de baja calidad, el acero tiene un buen nombre y la reputación de traducirse en productos de buena calidad.
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