“Fui con un agente de viajes y le dije que necesitaba un cambio”, comentó. “Quería estar en un lugar lejano y en el océano”.
Lo siguiente que supo es que estaba viajando a Mayorca con su hijo de 3 años. Una vez ahí, estaba visitando a una amistad suya en un hotel cundo un hombre la dirigió en otra dirección “Por este camino para la audición”. Ella trató de decirle que no era esa la razón por la cual ella estaba ahí, pero el insistió, y la contrataron como anfitriona de un programa de TV.
A pesar del cambio de entorno y el emocionante nuevo trabajo, un año y medio después, Schneider seguía sufriendo.
“Mi hermana gemela Elena se daba cuenta que yo no era feliz”, cuenta Schneider. “Ella era Scientologist desde que teníamos 16 años y estaba convencida que Scientology me iba a ayudar”.
Estando de acuerdo con probar, ella recibió un poco de consejo espiritual y quedó sorprendida – lo que le molestaba había desaparecido.
Schneider se mudó a Clearwater, Florida – la sede espiritual de la religión de Scientology. Fue ahí donde conoció y se casó con su esposo Roberto.
Un auditor de Scientology (consejero de la religión), ella amerita a las habilidades que ha ganado con el entrenamiento el éxito que ha tenido como madre y en muchos otros aspectos de la vida.
“No se como yo educaría una familia en el mundo de hoy sin tener el conocimiento de Scientology”
Ella esta tremendamente orgullosa de lo independientes y responsables que son sus hijos.
“Mis hijos tienen una muy buena vida pero han trabajado duro por ella” comenta. “No es automáticamente – ‘Oh, ahora tienes 16 entonces aquí esta tu coche’. Ellos se ganan lo que tienen al estudiar y que les vaya bien en la escuela. Incluso con la más pequeña que tiene 4 años, a ella le gusta ayudar en la familia. Ella me ayuda en la casa. Hacemos un juego y ella esta orgullosa de los que hace”
El compromiso de Schneider para ayudar a otros va más aya de su familia. Un ministro voluntario e la Iglesia de Scientology, que viajó a Puerto Príncipe en Enero del 2010 con sus tres hermanas y otros amigos cercanos para ayudar a raíz del terremoto de Haití.
“Todas somos madres y los niños nos han conmovido especialmente”
Interesada en ayudar a los demás desde pequeña, Schnieder encuentra que ser un auditor de Scientologist (concejero) es sumamente gratificante.
“Lo que más me gusta es tocar la vida de otra persona con un poco de magia – eso es lo que en verdad amo hacer”, ella comenta, “inspirarlos, sacar lo mejor de ellos, para que encuentren soluciones por si mismos y puedan seguir adelante y resolver sus problemas y ser felices”.
Para conocer a más de 200 Scientologists y escuchar sus historias, ve los videos de “Conoce a un Scientologist”



